El producto residencial premium español sigue estando en el radar del comprador internacional a pesar de los trastornos ocasionados por la pandemia, según los expertos que han intervenido en una charla interactiva del Sima. En este sentido, los ponentes reconocen un descenso de las visitas por la pandemia, pero no del interés.

En la mesa redonda han intervenido Jesús Gil Marín, consejero delegado de Gilmar, Enrique López-Granados, presidente de Caledonian y Roberto Roca, CEO de Sotogrande y moderado por Alejandro Bueso-Inchausti, consejero delegado de Inmobiliaria Tiuna.

“En los últimos años, España es un lugar perfecto para comprar una vivienda para ciudadanos del norte de Europa. La demanda sigue estando ahí, aunque se haya paralizado a corto plazo por el coronavirus”, ha explicado Roca. Un argumento compartido por los tres ponentes del panel, en especial por Gil Marín, que ha afirmado que en las actuales circunstancias las viviendas volverán a ser el salvavidas de la economía española. “El ladrillo nos va a seguir salvando durante las crisis. Es la pócima mágica que deberían cuidar las administraciones agilizando licencias y permiso para acelerar los desarrollos residenciales”.

En cambio, la nacionalidad del comprador del premium madrileño es muy diferente, sobre todo mexicanos y venezolanos, que, como ha recordado Alejandro Bueso-Inchausti, “comenzaron a comprar viviendas de lujo hace unos años a unos precios muy por encima del mercado, que a todos nos pareció una locura y que hora son un estándar”.

Durante el encuentro también se ha discutido sobre el coste del producto ‘prime’ dependiendo de las localizaciones. En este caso, los ponentes han mostrado diferentes opiniones. “Por norma general, los promotores en zonas céntricas de Madrid no suelen gastar más de 1.500 euros por m2 en la construcción de la promoción porque ha tenido que desembolsar demasiado dinero por el suelo”, ha explica en este sentido López-Granados. “Al final, yo veo muchas promociones que parecen VPO con acabados de mármol”, ha proseguido el presidente de Caledonian.

Un argumento que han rebatido el resto de los participantes. “Te enseño más de 20 promociones que superan los 1.500 euros por m2 en el centro de Madrid”, ha puntualizado Gil que también ha encontrado el apoyo del moderador y de Roca.

El panel también ha llamado la atención sobre el cambio de perfil del comprador extranjero de la vivienda premium de nuestro país, lo que en opinión de los ponentes está incrementando importantes diferencias entre los potenciales adquirientes. “Ahora mismo, los principales clientes del producto residencial de lujo en la Costa del Sol son suecos, alemanes, daneses, belgas u holandeses”, ha detallado Gil Marín, para quien el verdadero secreto de esta circunstancia radica “en nuestras enormes posibilidades para garantizarles el teletrabajo, que es una prioridad para todos ellos en estos tiempos de pandemia”.

En lo que si han estado de acuerdo es en la dificultad para dar salida en muchas ocasiones a la vivienda de lujo. En este sentido, han sido unánimes al considerar las singularidades del producto residencial premium, lo que en ocasiones favorece su incomprensión, lo que dificulta su salida, como ha reflexionado Enrique López-Granados. “El producto ‘prime’ de costa se dirige a un cliente internacional, simplemente porque es el producto el que elige al cliente. En este sentido, el producto residencial de lujo no es un gran negocio. Hay que estar preparado para entenderlo”, ha concluido. “El público no está preparado”, ha añadido Roca.

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