La Ley de Arrendamientos Urbanos contempla la existencia de un aval solidario con el objetivo de hacer frente a los riesgos por impago. En este sentido, La Ley dice que las partes pueden pactar cualquier tipo de garantía del cumplimiento por el arrendatario de sus obligaciones adicionales a la fianza en metálico, y es aquí dónde el propietario puede exigir un aval solidario como garantía extra.

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    Un avalista solidario sirve para garantizar el pago de las mensualidad en el caso de que el arrendatario no pueda hacerlo. Así, con un aval solidario, el propietario se asegura seguir recibiendo el dinero mes a mes ya que el avalista tiene la obligación de cubrir el incumplimiento de pago en caso de que el inquilino viole sus obligaciones.

    Cómo funciona un aval solidario

    En primer lugar, para que un aval solidario funcione debe especificarse en el contrato de alquiler la duración de las obligaciones del avalista solidario y qué pasos se deben seguir en caso de prórroga.

    Por ejemplo, en el caso de que el inquilino tras el primer año de contrato quiera prorrogarlo, el avalista solidario quedará obligado también a prorrogar sus obligaciones en caso de impago.

    Sin embargo, si la prórroga es voluntaria, es decir, se produce pasados los primeros 5 años, el avalista quedará liberado a no ser que se especifique lo contrario en el contrato.

    En cuanto a las obligaciones que implica un aval solidario, como ya hemos dicho, el avalista es quién responde ante el incumplimiento de las obligaciones del inquilino establecidas por el contrario. En concreto, estas obligaciones pueden ser:

    • La renta mensual
    • El pago de los suministros
    • El pago de los gastos de la comunidad
    • La conservación del inmueble.

    Eso sí, en el contrato de alquiler se debe especificar todos los impagos a los que el avalista debe hacer frente y si fuera el caso, una cantidad máxima que puede avalar. Si no se especifican dichas obligaciones por contrato, el avalista solidario deberá hacer frente al incumplimiento por parte del inquilino de forma íntegra.

    Aval solidario

    Cuándo desaparece el aval de una hipoteca

    No es sencillo establecer cuándo desaparece el aval de una hipoteca. El avalista solidario no podrá renunciar a su condición mientras el contrato se encuentre en el plazo de duración pactado por contrato. Sin embargo, una vez llegue la fecha de vencimiento de este plazo el avalista podrá dejar sus obligaciones si cumple las siguientes condiciones: 

    • El contrato no especifica que debe seguir siendo avalista solidario incluso en los periodos de prórroga.
    • El arrendador no informa de manera fehaciente al avalista de que el contrato entra en prórroga. Así, el avalista se desvincula automáticamente de sus obligaciones.

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